
Una fantasía sobre lo vertiginoso de la vida urbana y la siesta campera. En un lenguaje de danza contemporánea, fuertes ritmos y movimientos gauchescos.
El malambo, la zamba y la baguala son el trasfondo de una danza sensual, fresca, aguerrida y no-convencional., enmarcada por sonidos de ciudad y campo.
La pisada, de la coreógrafa Susana Szperling, utiliza el folklore como generador de un montaje que se constituye en base a la fusión. Así, los gauchos de Szperling coquetean con otros ritmos y movimientos, donde se llega a visualizar un poco de rap en medio de una pampa bien iluminada. Gauchos frescos y pícaros en un espectáculo donde también está presente el humor.
La pisada se transforma en un muy buen trabajo como un disparador extraño para los coreógrafos locales: la utilización del folklore local.
La Nación, Alejandro Cruz